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Nuestro oficio... Las modistas y costureras

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En este post de hoy , como bien indica el título , os vamos a hablar del oficio que diáriamente realizamos , al igual que tantísimas mujeres más.

Empezamos con la definición según wikipedia de la palabra ....y porqué no... con su historia.

Se denomina modista a la persona que tiene por profesión el diseño y confección de prendas de vestir; como vestidos, blusas, abrigos, etc. También se denomina diseñador de moda. Modista es común en cuanto al género, en tanto que la forma modisto, si bien es aceptada por la Real Academia Española, se refiere exclusivamente a un hombre con esta profesión.

El/La modista acuerda con su cliente el tipo de ropa que va a confeccionar concretando los detalles de la misma referidos a formas, colores, material, acabados, etc. Toma medidas establecidas (según el estudio de este oficio) del cuerpo para establecer las dimensiones que adoptarán las prendas, desarrolla la moldería, corta la tela , cose una toile, (denominada así por los modistas franceses) y resuelve con su cliente las terminaciones del diseño.

L@s modistas también diseñan periódicamente colecciones de propia creación de prendas. En tal caso, realizará el escalado de los patrones para obtener las tallas que se deseen partiendo de una talla base.

Entre las aptitudes necesaria para ejercer el oficio de diseñador/a de modas figuran la creatividad y el sentido de la estética. El/La modista debe conocer en profundidad los materiales textiles que existen, sus propiedades, características, aplicaciones, capacidad de transformación y terminaciones.

¿Bonita definición verdad? y bien completa, lo explica prácticamente todo. Ahora....un poquito de historia, de la mano de un artículo de " El País "; nunca nos acostaremos sin saber algo nuevo......

 

Las mujeres han reinado sobre el hilo y la aguja desde el principio de los tiempos. Pero lo han hecho en la sombra, escondidas por padres y maridos en el interior doméstico. De la Penélope de Ulises, que teje por el día y desteje por la noche, a la lorquiana doña Rosita la soltera, que borda en su casa su vano ajuar. La paradoja es que el oficio como tal no lo pudieron ejercer las mujeres hasta bien entrado el siglo XVII. «En la Edad Media los sastres, organizados en gremios, cosían tanto para hombres como para mujeres, pero era un profesión que legalmente solo podían practicar ellos», explica Amalia Descalzo, experta en Indumentaria barroca y profesora de la Universidad de Alcalá de Henares.

Fueron las francesas las que lograron que Luis XIV reconociera en 1675 la existencia jurídica de la comunidad de maestras costureras», cuenta Descalzo. Gala es por tanto la génesis de la moda tal como la conocemos y también lo es la primera gran modista conocida de la historia: Rose Bertin, artífice de los fabulosos vestidos con los que la reina María Antonieta asombró al mundo. A España llegaron con Felipe V a principios del XVIII. «A finales del siglo ya había menciones en el Diario de Madrid a talleres de modistas regentados por ellas mismas», apunta Mercedes Pasalodos, especialista en Moda histórica. «Y si en 1867 había censados 56 negocios con titularidad femenina, en 1887 llegaron a los 266. Todo un boom», añade.

sí, la sastrería (dedicada al vestir masculino) queda en manos de hombres y la modistería (la confección de la ropa femenina) se convierte en cosa de mujeres. Y también en una de las vías más interesantes de independencia económica. Modistas en el XIX las hubo de todas clases y condiciones, igual que clientas. «La mayoría de la población se vestía de forma miserable, con prendas que duraban décadas e incluso generaciones; ropas reteñidas, recosidas, remendadas… La modista «modeladora-cortadora» que trabaja de continuo sería una rareza. Salvo en Madrid y para un grupo muy reducido de señoras», apunta Pablo Pena, profesor del Centro Superior de Diseño de Moda de Madrid (CSDMM) y autor de La moda en el Romanticismo. Para estas mujeres pudientes había talleres y casas de costura cuyas propietarias tenían nombres afrancesados, como Madame Petibon y Madame Honorine. En el XX la modista adquiere maestría y la moda, dignidad creativa: Balenciaga, Asunción Bastida, Flora Villarreal, en Madrid, y Pertegaz, Santa Eulalia y El Dique Flotante, en Barcelona, hicieron alta costura y mantuvieron vivo el oficio.

Pero la modista de hoy tiene otros refugios, como las tiendas de arreglos. Un negocio difícil que ha vivido una época de esplendor en los años previos a que estallara la crisis.

Bonita ¿ verdad? como bien dice mi abuela.... " todo en esta vida tiene una explicación", pues bien, ahora viene la nuestra, cuando nos decidimos a emprender el camino de este proyecto .... pensamos .... ¿porqué no unir un trabajo con historia con la actualidad ? ¿ porqué dejar perder la trayectoria de un oficio como la modistería? ¿ y si sumamos la ternura de la infancia?  ¿ hoy en día hay medios para realizarlo a distancia y presencial?

pues sí .... creemos que sí, que es posible y ¡¡¡¡ Zasca !!!!  ¡¡¡ aquí estamos !!!

¿ qué pensarían todas esas mujeres de la historia si vieran nuestro proyecto? ¿ y ...vosotr@s ?

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